La fuente de Neptuno

Siguiendo con ese Vigo que estamos descubriendo... ¿Sabes dónde estaba el manantial monumental más antiguo de Vigo? Pues estaba en la Puerta del Sol, justo en el extremo opuesto a la capilla de la Misericordia.

Dicen las crónicas que había allí una fuente de agua potable, lugar de reunión de los ciudadanos. La sitúan entre los edificios Pardo Labarta y Ledo. Junto con la que había en la plaza cercana llamada del Angelote, hoy Princesa, eran las únicas aptas para el consumo en la villa.

 

Será en 1601 cuando Felipe III se dirige al por entonces “alcalde mayor de la villa de Vigo” explicando que “de no haber fuente de agua dulce en ella, se padecía una grandísima necesidad por lo cual sus partes habían acordado sacar una fuente de un cuarto de legua de esa villa y traerlo un buen pedazo por canales de piedra”.

Las noticias sobre la existencia ya de un manantial y una fuente, se remontan al siglo XVII en tiempos de Carlos II. Dicha fuente aún no tenía la figura de Neptuno.

 En 1795, en tiempos de Felipe V, fue restaurada como reza en la cartela que estaba sobre el caño. La fuente medía cerca de tres metros y medio; tenía tres caños y un pilón abrevadero, terminando en un lavadero. Remataba el conjunto la estatua de Neptuno, con un pequeño ciprés de piedra a cada lado. En la mano izquierda, porta un escudo ovalado que llega hasta el suelo que muestra una torre en el centro, de hechura muy primitiva. Debajo de la escultura, se situaba una placa de granito colocada con motivo de su restauración, con el siguiente texto:” Se reedificó en el reinado del Católico Monarca Philipe V y se removió a expensas de los propios arbitrios en el año 1795”. A cada lado tenía el actual escudo de Vigo y otros dos no documentados.

Su configuración la conocemos por un dibujo de Celilio L da Veiga de 1909

 

La galería que ahora podemos ver, además de alimentar con su agua a la Fuente de Neptuno, también vertía su agua al llamado “Depósito da Pulguiña”, situado en el mismo punto y que alimentaba numerosas fuentes a lo largo del Casco Vello vigués en el siglo XIX.

Estos canales fueron construidos, reparados y usados entre el XVII y el XIX. Ahora, el agua vuelve a brotar por el Casco Vello mientras la ciudad enfila su futuro. (fuente Vigoetnográfico.com) .

En 1809 fue cegada temporalmente durante la Guerra de la Independencia para obstaculizar lo más posible la estancia del invasor francés.

En 1861 se aprueba el derribo de la muralla para permitir la expansión de la Travesía de Vigo, hoy Elduayen, afectando a la fuente. El vigués Olivié guardó en un almacén la figura con los dos cipreses que la flanqueaban, el escudo y la cartela en 1890. Años más tarde se entregará al museo municipal, (hoy Pazo-Museo Quiñones de León), adonde llegó muy deteriorada ya que le faltaban el tridente y el brazo derecho que lo sujetaba, la nariz y varios dedos de la mano y los pies. En 1986 se restaura, pudiéndose ver hoy en día en el centro del estanque del jardín inglés.

La historia de esta fuente y sobre todo del manantial, resurgió gracias al trabajo de catalogación de la escultura que para el museo de Castrelos redactó la historiadora del Arte Beatriz Liz de Cea. Con él, comenzó una investigación a la que se unió Pablo López Rivas que ya se había interesado por el manantial al leer los artículos del cronista de Vigo Avelino Rodríguez Elías en 1917 y 1923 y el de Miguel Ángel Fernández en 1990.

Juntos consiguieron definir una cronología de la historia de la fuente, desde su construcción hasta su desmantelamiento. "Hemos podido datar incluso la fuente que había antes en ese mismo lugar" declaraba Beatriz en declaraciones a la prensa.

A todo ello ayudaron las obras de las escaleras mecánicas de la Segunda República que proporcionaron nuevos datos. Con ayuda de la arqueóloga Herminia Rodríguez Pérez, tuvieron acceso a datos sobre el sistema de canalización de agua que bajaba probablemente desde El Castro hasta la fuente de Neptuno.

López Rivas también participó en la musealización de una de las galerías por las que corría el agua. El empeño de ambos logró que esta canalización se conservase, inaugurándose con la finalización del último tramo de las escaleras.

Imagen: Alba Villar. Faro de Vigo

Esta fuente definió el escudo actual de la ciudad ya que el escudo que formaba parte de la fuente y que ahora puede verse en el paseo de los escudos del Museo de Castrelos, es el que dio muy probablemente origen al actual símbolo olívico. Normalmente el proceso de definición del escudo de una ciudad lleva un proceso que se inicia con un diseño y luego se labra en piedra para adornar. Con este sucedió al revés; como Rodríguez Elías había defendido tanto la importancia de este escudo, la corporación local lo tomó como modelo y en 1987 lo oficializó. Ya entonces, El cronista de Vigo entonces Lalo Vázquez Gil, abogó por la reconstrucción de la fuente.

Todos los elementos que la formaban están localizados y catalogados. Los dos cipreses están localizados formando parte de la decoración de una iglesia parroquial aunque actualmente uno de ellos esté desaparecido.

En el paseo de los escudos, al lado de este escudo se puede ver una pieza destacada que además permitió datar la fecha de construcción de la fuente (o más bien la fecha en que se colocó a la fuente la estatua de Neptuno, pues el manantial de agua potable ya estaba). Esta pieza reza: “Se reedificó en el reinado del católico Philipe V y se removió a expensas de los propios arbitrios en el año de 1795”.

Neptuno es sin duda la estatua pública más antigua de la ciudad.

 En la entrevista que el 22 de abril de 2018 vemos en el Faro, hablan de su interés porque fuese vuelta a poner en su sitio y desde VigoHistórico decimos ¿Por qué no?, ya se consiguió que no se cegase la mina y se musealizase así que una réplica podría ser parte de ese nuevo entorno peatonalizado que está proyectándose.